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Autopsia de un fracaso: la temporada del Real Madrid, jugador por jugador, error por error.
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Autopsia de un fracaso: la temporada del Real Madrid, jugador por jugador, error por error.

Sin Champions, sin Copa, sin Supercopa y a ocho puntos del Barça en LaLiga — con un partido más jugado y a la espera de que los culés amplíen la brecha esta jornada. Florentino furioso, Xabi Alonso fuera, Arbeloa de bombero. ¿Cómo se llegó hasta aquí — y quién paga los platos rotos?


Hay temporadas que se pierden por mala suerte, por lesiones, por un mal sorteo, por un día funesto en una final. Y hay temporadas que se pierden porque algo está estructuralmente mal. La 2025-26 del Real Madrid pertenece, sin discusión, al segundo grupo.

A 24 de abril de 2026, el balance es demoledor: fuera de la Champions en cuartos ante el Bayern (4-3 en el Allianz, 6-4 global), fuera de la Copa ante el Albacete de segunda división, perdida la Supercopa ante el Barcelona, y a ocho puntos del líder tras el empate ante el Betis. Si el Barcelona gana esta jornada, la diferencia se va a once con seis fechas por delante. Sentencia. Una temporada para olvidar. Un proyecto para reconstruir.

Vamos a desmontarla pieza por pieza.


1. El error original: el contrato envenenado de Xabi Alonso

La historia de esta temporada empieza el 25 de mayo de 2025, cuando el Madrid anunció a Xabi Alonso como sustituto de Carlo Ancelotti. Y ahí ya se sembró la semilla del desastre.

Porque Xabi Alonso no fue el fichaje de Florentino. Su llegada al banquillo no había sido impulsada por el presidente. El principal valedor de Alonso fue José Ángel Sánchez, el director general del club. Pérez aceptó la recomendación, pero le preocupaba la inexperiencia del entrenador y lo veía como una apuesta arriesgada.

Cuando un técnico llega sin el respaldo total del presidente, está condenado desde antes de empezar. Y eso fue exactamente lo que pasó. La directiva nunca le dio todo el apoyo que necesitaba para cimentar su proyecto. La directiva no defendió a su técnico ante el vestuario y eso dificultó aún más la tarea de Xabi.

A esto súmale otro detalle que marcó el inicio: el Mundial de Clubes. El entrenador no había querido asumir el cargo antes del Mundial de Clubes, creyendo que sería más ventajoso comenzar con una pretemporada convencional. El club tenía otras ideas. Lo obligaron a debutar en un torneo de verano, sin pretemporada, con jugadores fundidos. Resultado:goleada 4-0 ante el PSG en semifinales. El golpe inicial del que el proyecto nunca se recuperó.


2. Los puntos altos que hubo (porque también los hubo)

No seamos injustos. Cuando empezó la 2025-26, Madrid ganó 13 de sus primeros 14 partidos. La temporada tocó techo el 26 de octubre con un 2-1 al Barcelona en el Bernabéu — un año después de aquel 0-4 con Ancelotti. Parecía progreso. Parecía que Xabi tenía el camino correcto.

Pero ese partido — el momento más alto de la temporada — terminó simbolizando todo lo que iba mal. Vinicius fue sustituido en el 72′ y reaccionó con una pataleta televisada al mundo entero gritando «Me voy del equipo». El triunfo deportivo quedó completamente eclipsado por la crisis interna. Y el club, en lugar de respaldar al entrenador, decidió no sancionar al brasileño. Mensaje recibido en el vestuario: el técnico no manda.

A partir de ahí, todo cuesta abajo.


3. ¿Fue correcto el despido de Xabi Alonso?

La respuesta corta: fue lo más fácil, no lo más correcto.

Xabi Alonso cerró su etapa con 25 victorias, 4 empates y 5 derrotas en 34 partidos oficiales. Esos números no son de despido. Son de paciencia. Son de «vamos a ajustar y seguir». Pero el Madrid no es un club que tenga paciencia, y menos cuando se pierde una final.

El problema real era más profundo. Xabi pidió fichajes y le trajeron lo que el club quería, no lo que él pedía. Solicitó un mediocampista creativo y la directiva destinó cerca de 60 millones de euros a la contratación de Mastantuono. Mastantuono es un jugador prometedor, sí. Pero no era el perfil que había pedido el técnico. Es decir: Xabi tenía la responsabilidad sin tener el control. La receta del fracaso.

Y el momento del despido — pocas horas después de perder la Supercopa ante el Barcelona — fue una decisión tomada en caliente, sin un plan B claro. En su última reunión con la directiva, Xabi dejó claro al club que «no le puede dar tanto poder a los jugadores», lo que considera que fue el principal problema de su paso por el Real Madrid.

Esa frase es la radiografía perfecta del Madrid 2026. Un club donde el vestuario manda más que el entrenador. Donde un capricho de Vinicius vale más que la decisión técnica.

Veredicto: El despido fue precipitado. Xabi merecía más tiempo, pero el problema no era él — era un sistema en el que ningún entrenador podía triunfar. Hoy Arbeloa lleva 13 victorias, 1 empate y 7 derrotas. Peores números que Xabi. La sustitución no resolvió nada.


4. Los responsables: el podio de la culpa

Si hay que repartir responsabilidades — y hay que repartirlas — el podio queda así:

🥇 Florentino Pérez (presidente)

La temporada es responsabilidad suya. Suya. Punto. Avaló un técnico que no era su elegido sin darle el respaldo necesario. Permitió que el vestuario tuviera más poder que el banquillo. Diseñó una plantilla descompensada con cinco delanteros estrella y agujeros en defensa y mediocampo. Bajó al vestuario en Munich a echar una bronca pública en lugar de asumir la responsabilidad institucional. Lleva años renunciando a contratar un director deportivo, una figura que existe en cualquier club serio del mundo.

🥈 La dupla Mbappé–Vinicius

Aquí hay que decir algo que muy pocos se atreven a poner por escrito: Mbappé también es parte del problema.Mbappé no juega para el equipo — el equipo juega para Mbappé. Y eso, en un club como el Real Madrid, es una bomba de relojería.

Cuando está en el campo con Vinicius, se siente la incomodidad. Más son las veces que parece que no se entienden que las que sí. Dos temporadas completas juntos y la conexión nunca apareció. Cero. Y ojo — la culpa no es solo de uno. Es de los dos. Pero el dato más demoledor está al otro lado del Atlántico: el PSG, en su primera temporada sin Mbappé, ganó la Champions League. Un equipo que durante años no podía pasar de octavos, pierde a su estrella y de repente se convierte en colectivo, juega a algo, y levanta la Orejona. Eso no es coincidencia. Eso es una sospecha legítima.

A Vinicius, ya conocido: la pataleta del Clásico, los desplantes a Xabi, las suplencias que no aceptó, una racha de 16 partidos sin marcar gol durante la era Alonso, exigir 30 millones netos al año mientras juega por debajo de su nivel histórico, y nunca despedirse de Xabi tras el despido. Necesita una conversación seria con el espejo.

Pero lo de Mbappé es más sutil y por eso quizás más peligroso. Mbappé vino para mejorar al equipo, y el equipo se ve peor. Punto. Sus números individuales tapan una realidad colectiva: el Madrid juega para él, no con él.

🥉 La directiva (José Ángel Sánchez incluido)

El que trae al técnico tiene la obligación de protegerlo. Y no lo hicieron. Sánchez fue el padrino de Xabi y desapareció cuando vinieron los problemas. La planificación de fichajes de los últimos años — Endrick olvidado y cedido al Lyon, Mastantuono sin minutos, Trent Alexander-Arnold en un perfil dudoso, Huijsen comprado pero adaptándose — refleja una falta de plan claro.


5. ¿Por qué el equipo no camina?

Hay tres razones futbolísticas y una estructural:

Lo futbolístico

Defensa rota. Sin Carvajal por lesión grave (probablemente retirándose), sin Alaba (también retirándose), Militão recuperándose, Rüdiger ya con 33 años. La línea defensiva es un parche.

Mediocampo sin dueño. Tchouaméni ha bajado el nivel, Camavinga ha sido un jugador discutido, Valverde es el único que mantiene el estándar. Bellingham no juega de «8» como se esperaba — juega de delantero falso y eso desequilibra el centro.

Una delantera de individualidades. El equipo no juega — los jugadores juegan. Mbappé busca su gol, Vinicius busca el suyo, Bellingham aparece y desaparece. Falta el jugador que conecte, que distribuya, que organice. Sin un cerebro, los talentos se anulan entre ellos.

Lo estructural

Vestuario fragmentado. Vinicius por un lado, Mbappé por otro, los jóvenes (Güler, Mastantuono, Asencio) viendo cómo los grandes hacen lo que quieren. Sin un técnico fuerte, sin una autoridad clara, este vestuario no compite.


6. Quién ha rendido y quién no

✅ Los que dieron la cara

Arda Güler — La revelación de la temporada. Cuando entra, pasa algo. Doblete en el Allianz Arena. Florentino lo hizo salir antes de la bronca en Munich — eso lo dice todo. El futuro está aquí.

Federico Valverde — El uruguayo es el corazón del equipo. Corre, lucha, marca. Sin Valverde, este Madrid sería peor todavía. Símbolo del compromiso.

Thibaut Courtois — Cuando juega, es Courtois. El problema son los partidos en los que el equipo lo expone con balones largos por no saber salir desde atrás.

Dean Huijsen — En su primer año, ha dado la cara. Joven, sólido, con proyección. Una de las pocas operaciones bien hechas.

⚠️ Los que decepcionan

Kylian Mbappé — Sí, los goles están. Sí, las estadísticas individuales son top. Pero el equipo no funciona y eso también es responsabilidad suya. Cuando llegas como gran fichaje y dos años después tu equipo está peor que antes de tu llegada, el debate sobre tu impacto colectivo está más que justificado.

Vinicius Jr. — Inaceptable nivel para un jugador que pide 30M netos. La actitud, peor que el rendimiento. El club tiene que decidir: o se pone o se va.

Jude Bellingham — Un escalón por debajo de su primer año. Goles aislados, partidos enteros desaparecido. Reportan que clubes ingleses preguntan por él.

Aurélien Tchouaméni — De ser pieza central a ser parte del problema. Lento, sin verticalidad, errático en pases.

Eduardo Camavinga — Simbolizó el desastre con su expulsión en el Allianz Arena. Su entorno dice que se queda — los hechos dicen que sale en verano.

Trent Alexander-Arnold — El fichaje del verano que llegó y casi nadie ha visto. Lesionado o suplente.

Antonio Rüdiger — En el descenso natural por edad. Errores de concentración costosos.

🤕 La víctima del año

Rodrygo — Capítulo aparte. Venía haciéndolo mal, sin ritmo, sin gol — y este año además se lesionó el ligamento cruzado anterior, perdiéndose toda la temporada. Una temporada para enmarcar en negativo. Habrá que ver con qué ánimo y nivel vuelve. El Rodrygo de 2024 está muy lejos.

😶 Los olvidados

Endrick — Cedido al Lyon. Un brasileño de 19 años con futuro de oro al que el club no supo gestionar.

Brahim Díaz — Talento que se pierde entre las jerarquías.


7. ¿Quién debería ser el nuevo entrenador?

Aquí está la pregunta del millón. Y voy a darte mi orden, justificado:

🥇 José Mourinho

Sí, lo sé. Heridas profundas con la afición. Salida turbulenta en 2013. Pero pongamos las cosas en perspectiva: lo que el Madrid necesita HOY es carácter. Un técnico que entre al vestuario y que no le tiemble el pulso para sentar a Vinicius. Para hablarle a Mbappé. Para imponer respeto. Mou tiene bagaje, personalidad y experiencia gestionando egos como pocos. La afición se reencontrará con él si gana. Y eso, con su ADN ganador, no debería ser difícil.

🥈 Jürgen Klopp

El sueño romántico de Florentino. Lleva desde 2024 sin entrenar y actualmente es director de fútbol global de Red Bull. Convencerlo es la guerra. Pero si se logra — fútbol intenso, vertical, atrevido — sería el reset perfecto. Klopp no se calla. No se rinde ante egos. Y construye colectivo. Justo lo que falta.

🥉 Zinedine Zidane (sueño imposible) o Carlo Ancelotti (regreso post-Mundial)

Zidane está prácticamente comprometido con la selección francesa tras el Mundial 2026. Es un sueño difícil de materializar — pero sería el regreso emocional, el reset de jerarquía, el hombre que sabe ganar Champions con cualquier plantilla. Si por alguna razón cambia de planes, Florentino debería ir corriendo a por él.

Y si no es Zidane, Ancelotti. Termina su ciclo con Brasil tras el Mundial. Ya conoce el club, conoce el vestuario, sabe gestionar. No es la opción rupturista, pero sería el bombero perfecto para estabilizar la temporada 2026-27 mientras se construye un proyecto a largo plazo.

Descartados

Pochettino — Ni de cerca. No hay nada en su carrera que justifique el banquillo del Madrid hoy. Scaloni — Argentina lo amarra hasta 2030. Deschamps — Su perfil es más de selección que de día a día con un vestuario complejo.

Veredicto: Mourinho es la jugada arriesgada pero más coherente con lo que el Madrid necesita: autoridad y carácter.Si no es él, Klopp. Y si ninguno de los dos es viable, el regreso de Ancelotti sería el plan B aceptable.


8. ¿Qué fichajes se podrían hacer?

Vamos a ser realistas con el mercado. El Madrid necesita tres tipos de jugadores este verano — y los nombres tienen que ser viables, no fantasías:

Un organizador del juego (urgente)

Vitinha (PSG) — El portugués es exactamente el perfil que le falta a este equipo. Maneja los tiempos del partido, distribuye, no pierde balones, juega para el equipo. Es el cerebro que el Madrid lleva años sin tener desde la salida de Modric. Operación complicada — el PSG no querrá soltarlo — pero el perfil es justo el que se necesita. Si se logra, cambia la cara del mediocampo.

Olvídense de Wirtz (el Liverpool no lo vende) y de Pedri (es imposible, fin de la conversación).

Un extremo que sume al colectivo

Michael Olise (Bayern Múnich) — El francés está siendo determinante en el Bayern y cada temporada juega mejor. Velocidad, gol, asistencias, y lo más importante: juega para el equipo, no para él. Justo lo que falta en el ataque blanco hoy. Si se vende a Vinicius a Arabia, los 200M+ que entran deben ir directo aquí.

Centrales — y son DOS, no uno

William Saliba (Arsenal) — Joven, rápido, técnico, líder de la defensa de los Gunners. Compatible con Huijsen para los próximos 8 años. Operación cara, pero indispensable.

Y un segundo central de garantías. Esto es vital y nadie lo está diciendo lo suficiente: Militão se pierde el Mundial, vuelve a pasar por quirófano por lesión y suma ya tres años perdidos por culpa del físico. Es un grandísimo jugador — uno de los mejores centrales del mundo cuando está sano — pero las lesiones de los últimos tres años no han permitido que el club pueda aprovecharlo. Y eso obliga a planificar como si no estuviera disponible.

Nombres a explorar: Castello Lukeba (RB Leipzig)Pau Cubarsí (imposible pero el perfil ideal), o un central experimentado tipo Marquinhos que aporte jerarquía mientras Huijsen y el nuevo se asientan.

Un lateral derecho (después de Carvajal)

Achraf Hakimi — Marroquí del PSG. Conoce el club, la afición lo adora, y tiene un nivel de élite. Operación complicada pero perfecta.

Trent Alexander-Arnold ya está, pero su rendimiento ha sido decepcionante. Si se queda, no se necesita refuerzo aquí. Si se vende, hay que reaccionar.

Las salidas que financian el proyecto

  • Vinicius → Quien lo quiera y pague.
  • Camavinga → Premier League
  • Bellingham → Discutible. Yo lo mantendría con un nuevo rol.
  • Tchouaméni → Aire fresco le haría bien

9. Cómo corregir el rumbo

Más allá de los nombres, hay tres cambios estructurales que el club tiene que hacer YA:

1. Contratar un director deportivo de verdad. No más «el director general decide los fichajes». El Madrid es el último gran club europeo sin un director deportivo profesional. Esa figura debe planificar, identificar talento y darle al técnico lo que pide.

2. Recuperar la jerarquía del banquillo. El próximo entrenador debe llegar con poder real. Con respaldo del presidente. Con potestad de poner y quitar a quien quiera. Si Vinicius vuelve a hacer un berrinche, debe haber sanción inmediata. Si Mbappé se queja por una sustitución, igual. Esto no se negocia.

3. Apostar por La Fábrica. Güler, Mastantuono, Asencio, Gonzalo García, Endrick (recuperarlo). El Madrid necesita reconectar con su cantera y sus jóvenes. Eso es identidad. Eso es lo que ganaron las Champions de Zidane.


10. La conclusión que duele

El Real Madrid no está en crisis porque haya perdido contra el Bayern. Está en crisis porque hace dos años que no es un proyecto — es un grupo de millonarios talentosos sin dirección común. Florentino diseñó un equipo lleno de «10s» y se olvidó de que el fútbol también necesita «5s», «6s» y «7s». Trajo cracks pero no líderes. Compró estrellas pero no entrenadores con poder.

Y mientras el PSG ganaba la Champions sin Mbappé, jugando a algo, siendo equipo — el Madrid se hundía con Mbappé, sin saber jugar, siendo individualidades. Esa comparación la tienen que ver en el palco del Bernabéu todos los días.

La temporada 2025-26 va a terminar sin títulos. Eso ya está cantado. Pero si las decisiones que se tomen este verano no son las correctas, la próxima temporada puede ser igual o peor. Y entonces ya no será una crisis — será el final de una era.

Florentino tiene la palabra. Y la última oportunidad.

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