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El Atlético del Cholo, otra vez a medias: llegan, compiten, se quedan cortos
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El Atlético del Cholo, otra vez a medias: llegan, compiten, se quedan cortos

Perdieron la Copa del Rey en penales ante la Real Sociedad, casi los elimina el Barça en Champions, y pueden cerrar la temporada con las manos vacías. La pregunta de siempre vuelve a aparecer: ¿hasta cuándo el cholismo?

Hay equipos que ganan. Hay equipos que pierden. Y hay equipos que compiten. El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone es, desde hace ya demasiado tiempo, del tercer grupo. Siempre ahí. Siempre cerca. Siempre peleando. Siempre quedándose a centímetros del trofeo.

Ayer en Sevilla volvió a pasar. Por enésima vez.


Lo de la Cartuja: un guion escrito hace años

La Real Sociedad venció al Atlético en la final de la Copa del Rey. 4-3 en penales tras un empate 2-2 que se extendió a la prórroga. El portero Unai Marrero atajó los disparos de Alexander Sørloth y Julián Álvarez para asegurar el cuarto título de Copa en la historia del club vasco. 

Los números contaron una historia, pero el partido contó otra más dura.

Ander Barrenetxea adelantó a la Real a los 14 segundos, en el gol más rápido en la historia de una final de Copa del Rey.  A los 14 segundos. El Atlético, ese equipo que se supone es el maestro del orden defensivo, recibió un gol antes de tocar la pelota. No es una casualidad. Es una radiografía.

Lookman empató, la Real retomó la ventaja con penal de Oyarzabal al borde del descanso, y cuando parecía que se iba todo al demonio, apareció Julián Álvarez al minuto 83 para forzar la prórroga. En los penales, Marrero fue un muro. Y los atacantes del Atleti — los que supuestamente cobran para resolver en momentos así — fallaron los dos primeros.

Un guion que en el Metropolitano conocen de memoria.


El patrón del cholismo: llegar y no rematar

Hagamos el recorrido de esta temporada, porque es importante:

Champions League: El Atleti eliminó al Barcelona en cuartos. Un logro gigante. Pero la narrativa completa es otra. El Barça los tuvo contra las cuerdas en la vuelta del Metropolitano, empató la serie en 24 minutos, y solo un gol anulado por el VAR y una roja a Eric García salvaron a los rojiblancos del papelón. Pasaron, sí. Pero pasaron con la lengua afuera, no como favoritos.

Copa del Rey: Final. Con plantilla de primer nivel. Con Julián Álvarez, Griezmann, Lookman, Koke. Contra una Real Sociedad que hace cuatro meses estaba peleando el descenso. Y pierden. En penales. Otra vez.

LaLiga: Terceros. A distancia del Barcelona líder. Sin opciones reales de título.

Lo que queda: Semifinal de Champions contra el Arsenal. Su única bala.

Tres competiciones. Cerca en las tres. Ganando cero hasta ahora.

Este es el Atlético de Simeone desde 2014, cuando ganaron aquella Liga inolvidable. Desde entonces: una Europa League (2018), una Liga (2021), una Supercopa (2015). Once años con 3 títulos. En un club que debería aspirar a ganar algo grande cada año. Y siempre, siempre, el mismo final: compite, impresiona, se queda corto.


El problema no es el talento — es la sangre fría

Aquí está la contradicción que nadie en el atletismo quiere discutir: el Atleti tiene jugadores de sobra para ganar.

Julián Álvarez llegó del Manchester City con el sello de campeón del mundo y de Champions. Griezmann sigue siendo Griezmann. Lookman es de clase mundial. Koke es el cerebro. Musso, en los grandes partidos, aparece. La plantilla no es el problema.

El problema es lo que pasa cuando hay que rematar. El problema es que en los penales, ayer, fallaron los dos primeros lanzadores. El problema es que el equipo, en la final de la Copa, encaja a los 14 segundos. El problema es que en la ida contra el Barça pasaron un mal rato y solo se salvaron por dos errores del rival.

Eso no es mala suerte. Eso es un patrón.

Y ese patrón tiene un nombre y apellido: Diego Pablo Simeone.


El cholismo, ese mito que ya caduca

Hablar del «cholismo» era, hace 10 años, sinónimo de resistencia, de épica, de equipos limitados venciendo a gigantes con corazón. Había mérito. Había historia. Había trofeos.

Pero 2026 no es 2014. El Atlético ya no es el equipo de Godín, Courtois y Diego Costa con plantilla de la mitad de presupuesto. Es un club que factura como los más grandes, ficha como los más grandes, y compite como los más grandes… pero sigue perdiendo finales como los pequeños.

Y en el medio de todo eso, ahí está Diego Simeone. Gesticulando en la banda. Haciendo esos famosos movimientos de «vamos, vamos, vamos». Abrazándose con los jugadores tras cada victoria, explotando de rabia tras cada derrota. Un espectáculo completo. Un show. ¿Pero los títulos? ¿Dónde quedan?

Porque cuando revisas el Atleti de los últimos años, lo que ves es:

  • Entrenador con poder absoluto — uno de los más largos en un mismo club en Europa
  • Plantilla de lujo — fichajes constantes de 30-50 millones
  • Presupuesto top-5 de España
  • Gestos, frases, motivación, mística
  • 3 títulos en 11 años

Algo no cuadra. Y cada vez que algo no cuadra, la respuesta del club es la misma: renovar a Simeone, confiar en el proceso, mantener la filosofía.


La señal que debería encender todas las alarmas

Ayer, Koke — capitán, hombre Atleti de toda la vida — dijo esto tras la final: «Queremos ganar la Champions League. Pero esta noche es una noche dura. Tendremos tiempo para pensar en la Champions.» 

¿Se dan cuenta de lo que hay detrás de esa frase? Un capitán asumiendo que la final de Copa ya se perdió y mirando rápidamente al siguiente partido. El Atleti de hace 10 años hubiera levantado esa Copa con los dientes, con garra, con la mística que tanto presumen. Este Atleti la pierde en penales y pasa página.

Y el otro dato duro — también de ayer: Griezmann necesitará ayudar a que el Atlético supere al Arsenal en las semifinales para tener otra oportunidad de terminar su última temporada en España con un título antes de irse al Orlando City de la MLS la próxima temporada. 

Griezmann se va. El capitán anímico del proyecto se marcha. Y todavía no sabemos si se irá con o sin un último título.


Lo que viene: el Arsenal y la última bala

El próximo miércoles empieza la semifinal de Champions ante el Arsenal. La ida en Londres, la vuelta en el Metropolitano. Es la última oportunidad de esta temporada para que el Cholo no termine otra vez con las manos vacías.

Y aquí está lo interesante: el Arsenal también llega tocado. Perdieron el partidazo contra el City hace nada, tienen lesiones clave, y su temporada se puede ir por el retrete si también caen en Europa. Es una eliminatoria 50-50. Una en la que el Atleti, jugando a su estilo, tiene chance real.

Pero si salen en las semifinales — si pierden otra vez, como ha pasado tantas veces — la conversación en Madrid va a tener que cambiar de tono. Porque un club que factura, invierte y compite como el Atlético de hoy no puede permitirse cerrar otra temporada sin títulos con la misma excusa de siempre: «dimos todo, competimos, somos el Atleti.»

A veces dar todo no alcanza. A veces hay que ganar.

Y ganar, últimamente, parece lo único que el Atleti del Cholo no sabe hacer cuando más importa.


¿Crees que Simeone sigue siendo la solución o ya es parte del problema? ¿El Atleti puede ganar la Champions o van a quedarse cortos otra vez? Déjanos tu opinión.

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