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Maldini e Italia, Jorge Jesus y Portugal: dos países, dos leyendas, una misma urgencia
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Maldini e Italia, Jorge Jesus y Portugal: dos países, dos leyendas, una misma urgencia

Italia fuera de su tercer Mundial consecutivo nombra a su mayor ídolo como director técnico. Portugal elimina a Roberto Martínez tras caer en octavos y apuesta por Jorge Jesus. Dos selecciones en reconstrucción, dos apuestas distintas, una misma pregunta: ¿será suficiente?

Mientras el mundo miraba el Mundial en Norteamérica, Italia y Portugal miraban desde afuera y desde adentro respectivamente con la misma sensación: algo tiene que cambiar. Y ambas federaciones respondieron esta semana con dos nombramientos que generaron titulares en todo el fútbol europeo.

Son dos apuestas distintas, con perfiles distintos, para problemas distintos. Pero con un denominador común: dos países que no pueden seguir perdiendo el tiempo.


Paolo Maldini e Italia: el regreso del ídolo máximo

Hay algo profundamente simbólico en lo que acaba de hacer la Federación Italiana. Italia no disputa una Copa del Mundo desde Brasil 2014. Tres ediciones consecutivas fuera del torneo más grande del mundo. Tres. Para una selección cuatro veces campeona mundial, eso no es una crisis — es una catástrofe histórica. 

La eliminación en el repechaje europeo frente a Bosnia y Herzegovina terminó por sentenciar el proyecto de Gennaro Gattuso, obligando a la federación a apostar por uno de los máximos ídolos en la historia del país. 

Y ahí apareció Paolo Maldini. El excapitán del Milan y de la Azzurra ha sido nombrado director técnico y presidente de la selección italiana, mientras que el otro ex rossonero Leonardo asumirá el rol de asesor. No es el seleccionador de campo — ese cargo todavía está vacante, con Antonio Conte como principal candidato — pero sí el cerebro del proyecto, el que diseña la hoja de ruta, el que decide qué entrenador llega y qué jugadores se priorizan en todas las categorías. 

Hay un compromiso de cuatro años que debe llevar a Italia de aquí al Mundial de 2030, pasando por una Eurocopa. El objetivo está claro. El camino, todavía no. 

¿Qué puede aportar Maldini?

Lo primero y más valioso: credibilidad inmediata. Maldini no necesita presentación en el vestuario italiano. Su nombre abre puertas, genera respeto y transmite una seriedad que el fútbol italiano necesitaba urgentemente después de años de decisiones cuestionables.

Lo segundo: visión de cantera y estructura. El presidente explicó que siempre consideró a Maldini como la persona adecuada para supervisar el sector técnico de la FIGC, que no solo implica a la selección absoluta, sino a toda la cadena de selecciones juveniles. Ahí está la clave. Italia tiene talento joven — Tonali recuperado, Barella en plenitud, Frattesi, Scalvini, Cambiaso — pero nunca ha logrado articularlo como sistema. Maldini, que como director deportivo del Milan construyó uno de los proyectos de cantera más sólidos de Europa, sabe exactamente cómo hacer eso. 

Lo tercero: su experiencia directiva en el Milan. Maldini no llega sin conocimiento de gestión. Pasó años como director deportivo del club más ganador de Italia, gestionando egos, fichajes, proyectos jóvenes y presupuestos ajustados. Leonardo, con experiencia como entrenador del Inter y del AC Milan, además de su etapa como directivo del París Saint-Germain, se incorporará como asesor para respaldar la planificación de la federación durante los próximos cuatro años. Es el tándem perfecto entre identidad italiana y visión internacional. 

El riesgo que nadie dice en voz alta

Maldini nunca ha dirigido un equipo de fútbol. Su rol es directivo, no técnico — pero en Italia esa línea puede ser borrosa. Será la primera experiencia de Paolo Maldini como entrenador principal, en una situación insólita que recuerda a Lionel Scaloni, quien tuvo su primer trabajo al frente de un plantel en la Selección Argentina. 

El paralelo con Scaloni es tentador pero peligroso. Scaloni llegó con una generación de oro. Maldini llega con una selección rota, sin Mundial hace 12 años, con la autoestima por los suelos. Son contextos muy distintos.

El estreno oficial llegará el próximo 25 de septiembre, cuando Italia debute en la Liga de Naciones ante Bélgica, en un Grupo A que también integran Francia y Turquía. No hay tiempo para calentarse. Los rivales son duros desde el primer día. 


Jorge Jesus y Portugal: el veterano que no tiene miedo a nada

Si Maldini es la apuesta romántica e institucional, Jorge Jesus es la apuesta pragmática y urgente. La eliminación de Portugal en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026 ocasionó que comenzara una reestructuración, donde se confirmó la salida de Roberto Martínez y se anunció la llegada del timonel de 71 años Jorge Jesus. 

Jesus no es una leyenda del juego como jugador. Es algo diferente — uno de los entrenadores más ganadores y carismáticos que ha dado el fútbol luso en décadas. Benfica, Sporting, Flamengo, Al-Nassr. Ligas, Copas, Libertadores. Un hombre que a los 71 años tiene más energía competitiva que muchos de 40.

Jorge Jesus asumirá su primer cargo al frente de la selección absoluta después de una carrera de casi cuatro décadas. Es su gran asignatura pendiente — nunca había dirigido una selección nacional. Y llega a la más exigente de todas en cuanto a expectativas: Portugal, con quizás la generación más talentosa de su historia, sigue sin ganar nada importante desde la Eurocopa de 2016. 

Lo que Jorge Jesus aporta

Carácter y autoridad. Jesus no se calla ante nadie. No le teme a los egos. Y eso es exactamente lo que Portugal necesita después de años donde Cristiano Ronaldo era intocable en el esquema. Jesus fue consultado sobre la posibilidad de que Ronaldo sea suplente. Respondió con una frase que lo define: «El año pasado, el Al-Nassr disputó 50 partidos y él jugó 31. En la liga, lo sustituí 16 veces. Nunca nos confundimos: una cosa es el jugador que es, otra cosa soy yo como entrenador y mis decisiones.» Eso no lo había dicho ningún entrenador de Portugal en años. 

Experiencia gestionando grandes plantillas. El Flamengo con el que ganó la Libertadores en 2019 tenía egos enormes y una presión brutal. El Al-Nassr de Ronaldo también. Jesus sabe navegar esas aguas. Sabe cuándo ceder y cuándo imponer.

Juego ofensivo y atrevido. Sus equipos siempre han propuesto. Siempre han atacado. Eso encaja perfectamente con la calidad individual de Portugal — Rúben Neves, Bernardo Silva, Rafael Leão, Pedro Neto, Gonçalo Inácio. Jugadores de primer nivel europeo que bajo Roberto Martínez nunca terminaron de expresarse con libertad.

Sobre el estado del plantel, Jesus fue contundente en su presentación: «No es un equipo viejo, tienen una edad promedio de 28 años, la mejor etapa para un jugador. No es necesaria una reestructuración. Vinimos aquí para ganar.» 

El tema Ronaldo: la primera gran decisión

El elefante en la habitación de cualquier análisis sobre Portugal es siempre el mismo. Cristiano ya confirmó que el Mundial 2026 fue el último de su carrera, aunque todavía no ha anunciado cuándo pondrá fin a su etapa con la selección. Si decide continuar, llegaría con 43 años a la Eurocopa de 2028. 

Jesus fue diplomático pero firme: «Es un símbolo del fútbol portugués. Es muy fácil trabajar con él. Siempre y cuando entienda hasta dónde puede llegar él y hasta dónde puedo llegar yo. Es la relación entrenador-jugador.» 

Ahí está el matiz. No dijo que lo convocará. No dijo que no lo convocará. Dijo que él decide. Y eso, en la historia reciente de Portugal, es una revolución.


La comparación que importa

Dos selecciones, dos modelos de reconstrucción:

Italia apuesta por la identidad y la estructura. Maldini no es el entrenador — es el arquitecto. Su trabajo es construir el sistema desde las bases, elegir al técnico correcto y articular una cantera que lleva años sin producir al nivel esperado. Es una apuesta a largo plazo, más institucional que inmediata.

Portugal apuesta por la autoridad y el juego. Jesus entra con poder real, sin miedo a los nombres grandes, con un estilo ofensivo definido y una plantilla ya madura. Es una apuesta más inmediata — la Eurocopa de 2028 está a dos años y Portugal tiene con qué competir ahora mismo.

Ninguna de las dos es incorrecta. Son respuestas distintas a problemas distintos. Italia necesita reconstruir desde los cimientos. Portugal necesita liberar lo que ya tiene.


Lo que viene

Para Italia, el reto inmediato es elegir al seleccionador de campo. Si Maldini acierta con ese nombre — y Conte sería la elección más lógica por carácter y conocimiento del fútbol italiano — el proyecto tendrá una base sólida. Si se equivoca, su credibilidad quedará en entredicho desde el primer día.

Para Portugal, el reto es demostrar que sin Ronaldo como eje absoluto el equipo puede ser mejor, no peor. Que Bernardo Silva, Leão, Pedro Neto y compañía pueden brillar con más libertad. Y que Jesus tiene la energía para mantener el nivel durante cuatro años a los 71.

Dos países en reconstrucción. Dos apuestas valientes. Y un mismo horizonte: el Mundial de 2030, que curiosamente se jugará en España, Portugal y Marruecos — con Portugal como sede.

Jugar el Mundial en casa. Sin clasificarse durante 12 años en el caso de Italia. Ganándolo en casa en el caso de Portugal. Dos motivaciones distintas. El mismo nivel de exigencia.

Ojalá ambos lo logren. El fútbol europeo es mejor con una Italia y una Portugal competitivas.


¿Crees que Maldini puede reconstruir a Italia? ¿Jorge Jesus es el técnico que Portugal necesitaba? ¿Ronaldo debería retirarse de la selección? Déjanos tu opinión.

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