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El All-Star Team que no arranca: los Mets siguen siendo un problema que el dinero no resuelve
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El All-Star Team que no arranca: los Mets siguen siendo un problema que el dinero no resuelve

Semien, Bichette, Polanco y Peralta llegaron para complementar a Soto y Lindor. Dos semanas después, Nueva York es último en el Este con récord de 7-13. Algo no está funcionando.


En el papel era un equipo para ganarlo todo. Soto y Lindor ya estaban. Llegaron Marcus Semien, Bo Bichette, Jorge Polanco y Freddy Peralta para completar lo que parecía una plantilla hecha a prueba de balas. Dieciséis selecciones combinadas al All-Star entre los cuatro bateadores estelares. Un rotación fortalecida. Una ofensiva con nombres que ponen miedo.

Y sin embargo, aquí estamos. Mediados de abril. Los Mets son últimos en el Este de la Nacional con 7 victorias y 13 derrotas, a seis juegos de Atlanta, y acaban de atravesar una racha perdedora de siete juegos consecutivos. Algo no está encajando — y no es un detalle menor.


Lo que dicen los números

Los Mets están en el puesto 24 de la liga en carreras anotadas con apenas 62, y en el 22 en jonrones con 13. Son números indigentes para un equipo que gastó más de $126 millones solo en Bichette durante el invierno. Y esto es sin contar lo de Semien, Polanco o el trueque que trajo a Peralta desde Milwaukee.

El problema más grave es el ofensivo. Durante su racha perdedora de cinco juegos, Nueva York anotó apenas nueve carreras, incluyendo dos juegos en blanco ante los Atléticos. Fueron barridos en casa, silbados por su propia afición, y vieron a Lindor ser abucheado tras un ponche a tres lanzamientos en el primer inning.


Lindor: el líder que no responde

Francisco Lindor está viviendo su peor arranque de carrera. Batea apenas .194 con un OPS de .572 en los primeros 18 juegos. Pero lo ofensivo casi es lo de menos. Lindor, dos veces ganador del Guante de Oro, cometió una serie de errores mentales incluyendo una jugada donde no cubrió la segunda base en un potencial doble play que terminó siendo out sencillo.

«Nunca había visto algunas de esas jugadas donde simplemente está fuera de posición», dijo el manager Carlos Mendoza tras la cuarta derrota consecutiva. Que un manager diga eso de Lindor — de Lindor — es un titular.

La explicación desde el vestuario es que Lindor no pudo trabajar junto a Semien durante los entrenamientos de primavera debido a una cirugía de mano, y eso ha generado cierta descoordinación entre los dos veteranos del infield. Es una excusa razonable. También lo es que Lindor empieza lento cada temporada. Pero en Nueva York las excusas duran 48 horas.


Los refuerzos no han refuerzado nada

Aquí es donde la historia se pone dura:

Marcus Semien — El fichaje para sumar defensa y experiencia al segundo puesto está viviendo una pesadilla. Dos hits en sus últimos 23 turnos y un OPS+ de 52 en 64 apariciones. Su velocidad de bate sigue cayendo y está en el percentil 6. A los 35 años, los números dicen lo que nadie quiere decir: quizás ya no es el mismo.

Bo Bichette — El contrato de $126 millones por tres años llegó con la promesa de contacto constante. Hasta ahora, el canadiense lleva 19 ponches en 16 juegos, después de ponchar apenas 91 veces en 139 partidos el año pasado. Él mismo admitió que está «presionando» al inicio. Su primer jonrón con la franela de los Mets llegó recién el 11 de abril, en una derrota 11-6 ante los Atléticos.

Jorge Polanco — Del hombre de 26 jonrones en 2025 al que apenas ha conectado uno en 2026. Lo están limitando molestias en el Aquiles, pero sus estadísticas avanzadas muestran que también ha tenido mala suerte con pelotas bien bateadas.

Freddy Peralta — El único refuerzo que está respondiendo. Lidera al equipo en ponches y forma parte de una rotación que, honestamente, es de las pocas cosas que funcionan en Queens ahora mismo.


La lesión que lo agrava todo: Soto

A todo esto hay que sumarle lo más grave. Juan Soto, que empezó la temporada bateando .354 con OPS de .928 en ocho juegos, se lesionó el 3 de abril con un desgarro de pantorrilla corriendo las bases contra San Francisco. Sin él, los Mets se convirtieron en un equipo pedestre que batea .205 como conjunto.

Perder a tu mejor bateador cuando el resto de la ofensiva no produce es la receta perfecta para lo que está pasando: un equipo caro, talentoso, y perdedor.


¿Entonces? ¿Hay que entrar en pánico?

Sí y no.

No, porque es mediados de abril y quedan más de 140 juegos. Los Mets de 2024 estuvieron 11 juegos bajo .500 y llegaron a la Serie de Campeonato. Los Mets de 2015 tuvieron una ofensiva terrible y ganaron el título de la Liga Nacional. El béisbol es largo, muy largo, y 20 juegos no definen absolutamente nada.

, porque hay señales que trascienden el «es temprano». La caída de Semien no parece una racha sino un síntoma de edad. Bichette viene presionado por el nuevo contrato. Polanco arrastra lesiones. Lindor ha sido un desastre mental, algo que jamás le habíamos visto. Y la plantilla fue construida sacrificando poder — Pete Alonso y Brandon Nimmo se fueron a cambio de jugadores de defensa primero y contacto, cambiando la identidad ofensiva del equipo.

Cuando Soto vuelva, las cosas mejorarán. Es inevitable. Pero la pregunta real es si este equipo — como fue construido — tiene el poder ofensivo que le sobraba el año pasado, cuando los Mets terminaron top-10 en carreras anotadas y quinto en la liga en jonrones.

Porque ganar la Liga Este sin poder, contra unos Bravos que ya están 13-7, contra unos Phillies que siempre aparecen, y con los Marlins dando pelea… va a ser más difícil de lo que parecía en enero.


Lo que viene

El calendario inmediato no perdona. A los Mets les toca una serie complicada y cada serie que pierdan va a pesar más que la anterior. En Nueva York no hay paciencia, y menos cuando el equipo se arma con esta cantidad de dinero.

Soto no va a tardar en volver. Y de ahí en adelante, la presión estará sobre los hombros de Mendoza y los refuerzos: o producen, o el experimento de «contacto y defensa» se convertirá en el mayor error del front office en años.

Por ahora, los Mets son un rompecabezas de millones de dólares al que le faltan piezas. Y el tiempo empieza a correr.


¿Crees que los Mets se recuperarán o el modelo de Stearns fracasó? Cuéntanos.

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